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jueves, 11 de octubre de 2012

Recursos digitales para Filosofía

Enciclopedias de Filosofía on line: (en inglés)
Estas dos primeras enciclopedias están revisadas por pares y tienen sistemas para citarlas. Puedes buscar tanto por autores como por temáticas:
1. Enciclopedia de la Universidad de Stanford, Stanford Encyclopedia of Philosophy:
2. Internet Encyclopedia of Philosophy

3. Esta tercera permite buscar términos o autores por letra y te presenta su contenido en distintas enciclopedias y diccionarios. Meta-Encyclopedia of Philosophy

Acceso a libros, bibliotecas digitales y cursos:
  • Proyecto Gutenberg: hay numerosos libros de filosofía en inglés y español de los que ya se ha vencido la licencia (así como de literatura...)



Filosofía para Educación Secundaria:
  • En enlaces de filosofía, ética y psicología se encuentran una serie de recursos y páginas webs (algunas incluidas en esta entrada) orientadas al aprendizaje de filosofía, ética y psicología en Educación Secundaria.
  • También hay bastantes recursos en Torre de Babel, con textos, pruebas de examen de acceso a la universidad...
        Dos blogs interesantes relacionados con el ámbito de la docencia de filosofía en Secundaria:
        1. Antesdelascenizas
         2. Filosofiaparabilingues (este incluye entradas en inglés y español)

Otras páginas con guías de recursos:
  • J. Francisco Álvarez, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), incluye, además de algunas enciclopedias y recursos presentados aquí, páginas de sociedades de filosofía y de filósofos contemporáneos, en esta guía de recursos
  • Recursos de filosofía organizados por contenidos por el profesor Peter Suber del Earham College.
  • Philosophypages de Garth Kemeling incluye sitios interesantes para estudiantes de la tradición filosófica occidental.

domingo, 30 de septiembre de 2012

¿Hay crisis de la representación política? Los enfoques de democracia deliberativa y democracia participativa

Continuando con la pregunta de si existe una crisis de la representación política, en esta entrada voy a discutir las propuestas de la democracia deliberativa y la democracia participativa.*

Estas corrientes académicas defienden que los partidos se han distanciado de los electores (una idea bastante extendida en nuestra sociedad a la que atenderemos en posteriores entradas). Este distanciamiento se ha sido producido por factores como la existencia de los medios de comunicación, que permiten emitir mensajes directamente a los electores; la financiación pública de los partidos, con la consecuente pérdida de peso de la financiación de los afilados; y el mayor nivel educativo y una mayor exigencia por parte de los ciudadanos. Hay una pérdida de legitimidad de los representantes y un desencanto y disminución de la participación política por parte de la ciudadanía.

El voto tiene muchas limitaciones como instrumento de participación y no es eficaz para influir en las decisiones. Además, la política se ha tecnificado excesivamente y la ciudadanía queda fuera del debate público. La ciudadanía puede tener una mayor responsabilidad y tiene capacidad para tomar decisiones sobre los asuntos públicos. Lo esencial es la publicidad de la política y la existencia de fuentes plurales de información y medios de comunicación independientes. La ciudadanía debe estar bien informada y tener conocimiento de las cuestiones políticas. 
 
Los defensores de la democracia deliberativa hacen un énfasis mayor en la necesidad de mejorar la comunicación en relación a la vida política y generar espacios de deliberación, lo que facilitaría los consensos, la tolerancia y la toma de mejores decisiones en términos de justicia distributiva. 
 
Por su parte, los partidarios de formas de democracia participativa, consideran que los ciudadanos pueden autogobernarse y que promover formas de participación directa de la población favorecería la resolución de conflictos, el compromiso ciudadano y la consolidación de la democracia. Estos mecanismos de participación directa deberían ser introducidos de una manera progresiva. 
 
Las principales cuestiones que se pueden presentar en contra de ambas corrientes es que resultaría muy difícil conseguir que toda la ciudadanía tenga conocimiento suficiente sobre los asuntos políticos, y que se pueden generar efectos perversos debido a las posibilidades de manipulación que ofrecen los medios de comunicación de masas y los nuevos conocimientos de “marketing político” y propaganda. Aquí podemos incluir posicionamientos como el de Sartori, tratado en la entrada anterior, que considera que la ciudadanía en general no puede ser dotada con un mayor poder decisorio o una mayor influencia pues está centrada en sus propios intereses. La política se acabaría desvirtuando y convirtiéndose en una lucha de intereses particulares. 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

¿Hay crisis de la representación? La perspectiva de Sartori

Desde los años 60 y 70 del siglo XX se viene planteando desde algunos sectores la existencia de una crisis de la representación política. La valoración de esta crisis, y con ello las posibles medidas a tomar, puede verse desde perspectivas diferentes.

En esta primera entrada voy a discutir la perspectiva de Giovanni Sartori, politólogo y profesor emérito de la Universidad de Columbia, a partir de sus textos ¿Hay crisis de la representación? y En defensa de la representación política 

Sartori hace énfasis en que lo que se ha perdido ha sido la calidad de la representación. Para este autor el elemento fundamental en la representación es la búsqueda de lo general y el alejamiento de los intereses localistas. La representación debe dirigirse desde el interés de la totalidad y los representantes no pueden estar sometidos a mandatos imperativos, ya que así no pueden adaptarse a las circunstancias en beneficio de la totalidad. Cada vez hay más personas a las que representar y un mayor número de asuntos a tratar, por lo que es difícil establecer una representación fiel y particular. Cuanto más se atiende a las demandas de la ciudadanía menos responsables son las decisiones. Los representantes han pasado de gobernar pensando en la totalidad y en la calidad del gobierno a centrarse en “la cantidad”, intentando obtener el máximo número de votos asumiendo cualquier coste y adaptándose a las tendencias del electorado. Según Sartori los electores no buscan el interés público. Por consiguiente, la forma de afrontar esta crisis es centrarse en cómo garantizar la calidad, las buenas formas de representación, y no en proporcionar mecanismos de participación directa de la población. Buscar una democracia más participativa llevaría a que prevaleciese el “desinterés público” de los electores. 
 
Es cierto que la calidad es más importante que la cantidad y que muchas veces el criterio de la mayoría no tiene por qué ser el acertado. Asimismo, en nuestra realidad cotidiana podemos ver que la forma de ejercer la representación política es cuestionable (no sólo en las altas instancias). No obstante, la posición de Sartori asume dos supuestos sin apenas justificarlos. El primero es que el electorado no tiene criterio general y sólo buscaría la defensa de intereses particulares dejando de lado lo común. Sea esta afirmación más o menos ajustada a la realidad, lo cierto es que no puede sustentarse más que en un prejuicio sobre cómo es la ciudadanía. Difícilmente podemos saber  de forma empírica si toda la ciudadanía tiene o no un criterio sobre el interés común y si tomaría sus decisiones teniendo en cuenta este factor. Además, tampoco podemos saber si con la educación y con la información adecuada sectores mayoritarios de la ciudadanía podrían de hecho formarse ese criterio y aplicarlo. Precisamente la democracia se sustenta en parte en asumir una capacidad y un criterio mínimo por parte de la ciudadanía.

El segundo supuesto que creo que asume Sartori, complementario con el anterior y que no está expresado, sino que más bien está implícito, es el hecho de que los representantes sí que pueden tener un criterio general y son capaces de dejar de lado los intereses particulares y velar por la totalidad. Si asumimos este argumento, creo que entramos en un camino en el que debemos mirar todas las opciones con cautela. Por un lado, si los representantes salen de la ciudadanía en general, deberíamos pensar en consecuencia que los representantes tienen las mismas cualidades que el resto de la ciudadanía. Si pensamos como Sartori que la ciudadanía sólo puede apoyarse en el “desinterés público”, entonces todos los representantes tenderán a buscar los intereses particulares, generando luchas localistas y rompiendo los vínculos e intereses de la totalidad. Por otro lado, para pensar que los representantes sí que son capaces de centrarse en el interés común, debemos pensar que o bien son ciudadanos “fuera de lo común” y que sobresalen y son elegidos por su criterio y su capacidad general, o bien reciben una formación excepcional que les permite desarrollar dichas habilidades. Lo cierto es que la formación de los representantes políticos, al menos hasta una edad avanzada, no presenta en general aspectos específicos o muy distintos de los del resto de la ciudadanía. En consecuencia, nos quedaría asumir que los representantes suponen una masa preseleccionada de personas con virtudes y conocimientos superiores al del ciudadano común. La única forma de que esta concepción no derivase en una oligarquía o en un gobierno aristocrático, sería pensar que los procesos de filtración y selección que hacen que los representantes políticos lleguen a ser candidatos y luego sean elegidos es un proceso de características excepcionales, donde se da un conocimiento directo de las competencias y los valores y virtudes de estos. Esto quizás sería viable en elecciones de pequeñas localidades. Sin embargo, en sociedades a gran escala como las nuestras no es posible y el proceso por el que las personas llegan a ser representantes es bastante opaco y está muy supeditado a la pertenencia y la posición dentro de un partido político.

miércoles, 22 de agosto de 2012

"Examined life"

"Una vida sin examen no vale la pena vivirla", Platón. 

La filosofía tiene como una de sus vías privilegiadas de expresión la palabra escrita: libros de mayor o menor extensión, 200, 300, 400 páginas, donde el autor o autora desarrolla su pensamiento. En contraposición, en el documental "Examined life", la directora Astra Taylor se propone utilizar la palabra hablada en un tiempo muy reducido para tratar cuestiones fundamentales de la filosofía. Para ello, entrevista a algunas de las principales personalidades del mundo de la filosofía actual, como Judith Butler, Slavoj Zizek o Martha Nussbaum.
Los temas tratados son muy variados: ¿Qué implicaciones tiene la búsqueda de sentido? ¿Es posible la democracia? ¿Podemos concebir un pensamiento respetuoso con otras culturas, cosmopolita? ...

El documental puede encontrarse en la videoteca de humanidades de doclécticos. Es muy recomendable.